Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Recordemos a Goya, el gran baturro erótico. ¿Para qué —pensáis vosotros— nos pinta Goya a su maja, o a su damisela desnuda? Para que podáis —os lo diré con palabras de Lope
(imaginarla) vestida
con tan linda proporción
de cintura, en el balcón
de unos chapines subida*.
Y viceversa: ¿Para qué nos la pinta vestida? Para que podáis, a través de los paños, imaginar la almendra femenina, in puris naturalibus [304], que decimos los latinistas. iAhl
(*NOTA a “subida”: «No la imagines vestida / con tan linda proporción / de cintura en el balcón / de unos chapines subida: / todo es vana arquitectura; / porque dijo un sabio un día / que a los sastres se debía / la mitad de la hermosura.»
Lope de Vega, El perro del hortelano, acto I, escena XII. Son palabras de Tristán, el lacayo, a Teodoro, el secretario de la duquesa de Belflor, para convencerle de que es fácil desenamorarse de la mujer a la que ama.)
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