Juan de Mairena I
Juan de Mairena I En el fondo, también es judaica la persecución a los judÃos. Y no solamente porque ella supone la previa existencia del pueblo deicida, sino porque además, y sobre todo, ¿hay nada más judaico que la ilusión de pertenecer a un rebaño privilegiado para perdurar en el tiempo? «¡Aquà no hay más pueblo elegido que el nuestro!» Asà habla el espÃritu mosaico a través de los siglos.
* * *(Mairena profetiza la guerra europea)
Después de las blasfemias* de Nietzsche —sigue hablando Mairena-, nada bueno puede• augurarse a esta vieja Europa, de la cual somos nosotros parte, aunque, por fortuna, un tanto marginal, como si dijéramos, su rabo todavÃa por desollar*. El Cristo se nos va, entristecido y avergonzado. Porque el bÃblico semental humano brama, ebrio de orgullo genesÃaco, de fatuidad zoológica. ¿No le oÃs berrear? Terribles guerras se avecinan.