Juan de Mairena I
Juan de Mairena I —¡Qué duda cabe! Digo, a no ser que pensemos, con aquel gran chuzón que fue Voltaire: «Nous n'en voyons pas la nécessité*» (*NOTA: «No lo veo necesario.» Respuesta tajante del marqués de Argenson, amigo inquebrantable de Voltaire, al abate Desfontaines, el cual, pese a haberle salvado la vida el escritor, se había convertido en uno de sus más tenaces difamadores. Tras preguntarle el marqués al abate el motivo de sus libelos antivolterianos, Desfontaines le dijo cínicamente que le era necesario ganarse la vida, a lo cual el primero sentenció: «Je n'en vois pas la nécessité» (Véase Jean Orieux, Voltaire ou la royauté de l'esprit, París, Flammarion, 1966, pág. 241)...
* * *El escultor que saca a escena Zorrilla en su Tenorio* -en ese Don Juan tan calumniado, sobre todo por los que no conocen otro— es un hombre magnífico. ¡Con qué gusto hubiera modelado él la estatua de Don Juan, del «matador», como le llama con ingenuidad insuperable, y puéstola entre las víctimas del héroe, en el pedestal más alto de todos! No halló a mano un retrato de donde sacarla... Además, los testamentarios de Don Diego Tenorio... Pero, seguramente, era ésa la estatua que él hubiera esculpido de balde.
A la ética por la estética, decía Juan de Mairena, adelantándose a un ilustre paisano suyo*