Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Cualquiera que sea el verdadero sentido de las ideas platónicas —por mi parte, me inclino a la interpretación tradicional que más honda huella ha dejado en la Historia—, es evidente que Platón creÃa en la importancia de las ideas. Tal es la fe platónica de estirpe eleática en que tantos hombres, a través de tantos siglos, han comulgado. Y comulgarán todavÃa. Cuando se afirma que se vuelve a Platón, se dice y no se dice verdad, porque en cierto modo en él estábamos. Es difÃcil que el hombre renuncie a anclar en el rÃo de Heráclito, a creer en el ser verdadero de lo pensado, lo definido, lo inmutable, en medio de todo cuanto parece variar. Contra las ideas platónicas sólo hay un argumento, que suelen soslayar muchas filosofÃas; un argumento constantemente renovado y nunca suficiente: un equivalente negativo del argumento ontológico, a saber: la idea de la muerte, de la muerte que todo lo apaga: las ideas como todo lo demás.
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