Juan de Mairena I
Juan de Mairena I «Cogito, ergo sum*», decía Descartes. Vosotros decid: «Existo, luego soy», por muy gedeónica que os parezca la sentencia. Y si dudáis de vuestro propio existir, apagad e idos* (*NOTA a «Cogito, ergo sum»: Tesis fundamental en la filosofía de Descartes. Aunque la expone también en otras obras, su formulación más conocida es la de la cuarta parte del Discurso del método: «Y, finalmente, considerando que hasta los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos pueden asaltarnos cuando dormimos, sin que ninguno en tal estado sea verdadero, me resolví a fingir que todas las cosas que hasta entonces habían alcanzado mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero, inmediatamente después, advertí que, mientras deseaba pensar de este modo que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que todas las más extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalearse, juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo indagaba» (ed. de López Quintas, pág. 25).