Juan de Mairena
Juan de Mairena —Alguna vez se ha dicho: las cabezas son malas, que gobiernen las botas. Esto es muy español, amigo Mairena.
—Eso es algo universal, querido don Cosme. Lo especÃficamente español es que las botas no lo hagan siempre peor que las cabezas.
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Si definiéramos a Lope y a Calderón, no por lo que tienen, sino por lo que tienen de sobra, dirÃamos que Lope es el poeta de las ramas verdes; Calderón, el de las virutas. Yo os aconsejo que leáis a Lope antes que a Calderón. Porque Calderón es un final, un final magnÃfico, la catedral de estilo jesuita del barroco literario español. Lope es una puerta abierta al campo, a un campo donde todavÃa hay mucho que espigar, muchas flores que recoger. Cuando hayáis leÃdo unas cien comedias de estos dos portentos de nuestra dramática, comprenderéis cómo una gran literatura tiene derecho a descansar, y os explicaréis el gran barranco poético del siglo XVIII, lo especÃficamente español de este barranco. Comprenderéis, además, lo mucho que hay en Lope de Calderón anticipado, y cuánto en Calderón de Lope rezagado y aún vivo, sin reparar en los argumentos de las comedias. Y otras cosas más que no suelen saber los eruditos.
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Respóndate, retórico, el silencio.
