Juan de Mairena
Juan de Mairena [LIV]
(A D. Tomás Navarro).
Sobre la voz. «“Hombre necio habla recioâ€, dice un proverbio popular, de cuyo total acierto no respondo: porque he conocido a hombres nada huecos de voz tonante, y a más de un gaznápiro de voz apagada. Mas siempre he desconfiado de la voz desmedida —sobrada o insuficiente— de quien no calcula bien la distancia que media entre sus labios y los oÃdos de su interlocutor. En la medida de la voz —como en la medida de tantas cosas— son maestros los franceses, entre quienes pudieran muy bien nuestros actores aprender lo más elemental de su oficio».
A causa de esa nota, fue acusado Mairena por cierto erudito, un tanto malicioso, de hombre que pretende encubrir su propia insuficiencia auditiva, Y la nota, en efecto, pudiera ser de un sordo vergonzante, a quien irrita la voz normal de su interlocutor, que él no alcanza claramente a oÃr, y, no menos, la voz reforzada y chillona de quien conoce su secreto, y lo revela, gritando, a todo el mundo, Porque esto tiene el sordo, que explica la perennidad de su mal humor: cuando no oye se entristece; si llega a oÃr, se enfada. Pero los hechos no siempre dan razón a las conjeturas más sutiles: porque lo cierto es que Mairena fue un hombre de oÃdo finÃsimo, de los que oyen —no ya sienten— crecer la hierba.
