Juan de Mairena
Juan de Mairena [LX]
Nuestro escepticismo, amigos mÃos —habla Mairena a sus alumnos—, nos llevará siempre a dudar de todas las hipótesis metafÃsicas, y a dudar, no menos, de que estas hipótesis hayan sido definitivamente retiradas de la circulación. En verdad, ellos reposan sobre creencias últimas, que tienen raÃces muy hondas. Si en el estadio de la lógica nos aparecen como contradictorias, envueltas en proposiciones que se excluyen, esto no quiere decir que en la esfera de nuestra creencia no puedan coexistir o alternar. Tampoco ha de entenderse que nuestras creencias sean, en general, más verdaderas que nuestras razones, sino que son más persistentes, más tenaces, más duraderas y que son ellas también —las creencias y por ende las hipótesis metafÃsicas— más fecundas en razones que las razones en creencias.
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Algún dÃa resurgirá —decÃa mi maestro— la fe idealista, la creencia, hoy algo apagada, aunque no muerta, en el verdadero ser de lo pensado. Y el argumento ontológico, que deduce la existencia de Dios de su esencia o definición —el esse in re del esse in intellectu—, puede reaparecer mutatis mutandis y hacerse extensivo a otras muchas ideas. Para ello bastará con que se debilite a la fe kantiana, ya muy limitada de suyo, en la no intuitividad del intelecto.
