El Corán
El Corán 95. ¡Creyentes! No matéis la caza mientras estéis sacralizados. Si uno de vosotros la mata deliberadamente, ofrecerá como vÃctima a la Caaba, en compensación, una res de su rebaño, equivalente a la caza que mató -a juicio de dos personas justas de entre vosotros-, o bien expiará dando de comer a los pobres o ayunando algo equivalente, para que guste la gravedad de su conducta. Dios perdona lo pasado, pero Dios se vengará del reincidente. Dios es poderoso, vengador.
96. Os es lÃcita la pesca y alimentaros de ella para disfrute vuestro y de los viajeros, pero os está prohibida la caza mientras dure vuestra sacralización. Y temed a Dios hacia Quien seréis congregados.
97. Dios ha hecho de la Caaba, la Casa Sagrada, estación para los hombres, y ha instituido el mes sagrado, la vÃctima y las guirnaldas para que sepáis que Dios conoce lo que está en los cielos y en la tierra y que Dios es omnisciente.
98. Sabed que Dios es severo en castigar, pero también que Dios es indulgente, misericordioso.
99. Al Enviado no le incumbe sino la transmisión. Dios sabe lo que manifestáis y lo que ocultáis.
100. Di: «No es lo mismo el mal que el bien, aunque te plazca lo mucho malo que hay. ¡Temed, pues, a Dios, hombres de intelecto! Quizás, asÃ, prosperéis».