El Corán
El Corán 172. Y cuando tu Señor sacó de los riñones de los hijos de Adán a su descendencia y les hizo atestiguar contra sí mismos: «¿No soy yo vuestro Señor?» Dijeron: «¡Claro que sí, damos fe!» No sea que dijerais el día de la Resurrección: «No habíamos reparado en ello».
173. O que dijerais: «Nuestros padres eran ya asociadores y nosotros no somos más que sus descendientes. ¿Vas a hacernos perecer por lo que los falsarios han hecho?»
174. Así explicamos las aleyas. Quizás así se conviertan.
175. Cuéntales lo que pasó con aquél a quien dimos Nuestros signos y se deshizo de ellos. El Demonio le persiguió y fue de los descarriados.
176. Si hubiéramos querido, le habríamos levantado con ellos. Pero se apegó a la tierra y siguió su pasión. Pasó con él como pasa con el perro: jadea lo mismo si le atacas que si le dejas en paz. Así es la gente que desmiente Nuestros signos. Cuéntales estas cosas. Quizás, así, reflexionen.
177. ¡Qué mal ejemplo da la gente que desmiente Nuestros signos y es injusta consigo misma!
178. Aquél a quien Dios dirige está en el buen camino. Aquéllos, en cambio, a quienes Él extravía, son los que pierden.