El Corán
El Corán 31. Y cuando se les recitaban Nuestras aleyas, decÃan: «¡Ya hemos oÃdo! Si quisiéramos, dirÃamos algo parecido. Éstas no son sino patrañas de los antiguos».
32. Y cuando decÃan: «¡Dios! Si es esto la Verdad que de Ti procede, haz que nos lluevan piedras del cielo o inflÃgenos un castigo doloroso».
33. Pero Dios no les iba a castigar estando tú en medio de ellos. Dios no les iba a castigar mientras ellos pedÃan perdón.
34. Y ¿por qué no va Dios a castigarles, si apartan de la Mezquita Sagrada? Ni tampoco son amigos de Él. Sólo son amigos Suyos los que Le temen, pero la mayorÃa no saben.
35. Su azalá en la Casa no consiste más que en silbidos y palmas. «¡Gustad, pues, el castigo merecido por no haber creÃdo!»
36. Los infieles gastan su hacienda en desviar a otros del camino de Dios. La gastarán y, después, se lamentarán. Luego, serán vencidos. Y los infieles serán congregados hacia la gehena,
37. para que Dios distinga al malo del bueno, coloque a los malos unos encima de otros, los amontone a todos y los eche a la gehena. Ésos serán los que pierdan.
38. Di a los infieles que, si cesan, se les perdonará lo pasado; pero que, si reinciden, seguirán la suerte de los antiguos.