El Corán
El Corán 50. Y cuando dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!» Se prosternaron, excepto Iblis, que era uno de los genios y desobedeció la orden de su Señor. ¿Cómo? ¿Les tomaréis, a él y a sus descendientes, como amigos, en lugar de tomarme a MÃ, siendo asà que son vuestros enemigos? ¡Qué mal trueque para los impÃos!
51. No les he puesto como testigos de la creación de los cielos y de la tierra ni de su propia creación, ni he tomado como auxiliares a los que extravÃan a otros.
52. El dÃa que diga: «¡Llamad a aquéllos que pretendÃais que eran Mis asociados!», les invocarán, pero no les escucharán. Pondremos un abismo entre ellos.
53. Los pecadores verán el Fuego y creerán que se precipitan en él, sin encontrar modo de escapar.
54. En este Corán hemos expuesto a los hombres toda clase de ejemplos, pero el hombre es, de todos los seres, el más discutidor.
55. Lo único que impide a los hombres creer cuando les llega la Dirección y pedir el perdón de su Señor, es el no admitir que les alcanzará la misma suerte que a los antiguos o que deberán afrontar el castigo.
56. No mandamos a los enviados sino como nuncios de buenas nuevas y para advertir. Los que no creen discuten con argucias para derribar, asÃ, la Verdad, y toman a burla Mis signos y las advertencias.