El Corán
El Corán 46. Ni estabas en la ladera del monte cuando llamamos. Empero, por una misericordia venida de tu Señor, para que adviertas a un pueblo al que no ha venido monitor alguno antes de ti. Quizás, así, se dejen amonestar.
47. Si, como castigo a sus obras, les afligiera una desgracia, dirían: «¡Señor! ¿Por qué no nos has mandado un enviado? Habríamos seguido Tus signos y creído».
48. Pero, ahora que la Verdad ha venido a ellos de parte Nuestra, dicen: «¿Por qué no se le ha dado lo mismo que se dio a Moisés?» Pero ¿no se mostraron también incrédulos ante lo que se había dado antes a Moisés? Dicen: «Son dos casos de magia que se respaldan mutuamente». Y dicen: «No creemos en ninguna».
49. Di: «Entonces, si es verdad lo que decís, ¡traed una Escritura de Dios, que dirija a los hombres mejor que esas dos y la seguiré!»
50. Y, si no te escuchan, sabe que no hacen sino seguir sus pasiones. ¿Y hay alguien más extraviado que quien sigue sus pasiones, sin ninguna dirección venida de Dios? Dios no dirige al pueblo impío.
51. Les hemos hecho llegar la Palabra. Quizás, así, se dejen amonestar.
52. Aquéllos a quienes hemos dado la Escritura antes de él, creen en él.