El Corán
El Corán 33. ¡Quedaos en vuestras casas! ¡No os acicaléis como se acicalaban las antiguas paganas! ¡Haced la azalá! ¡Dad el azaque! ¡Obedeced a Dios y a Su Enviado! Dios sólo quiere libraros de la mancha, gente de la casa, y purificaros por completo.
34. Recordad lo que de las aleyas de Dios y de la SabidurÃa se recita en vuestras casas. Dios es sutil, está bien informado.
35. Dios ha preparado perdón y magnÃfica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios.
36. Cuando Dios y Su Enviado han decidido un asunto, ni el creyente ni la creyente tienen ya opción en ese asunto. Quien desobedece a Dios y a su Enviado está evidentemente extraviado.