El Corán
El Corán 37. Y tienen un signo en la noche, de la que quitamos el dÃa, quedando los hombres a oscuras.
38. Y el sol. Corre a una parada suya por decreto del Poderoso, del Omnisciente.
39. Hemos determinado para la luna fases, hasta que se pone como la palma seca.
40. No le está bien al sol alcanzar a la luna, ni la noche adelanta al dÃa. Cada uno navega en una órbita.
41. Tienen un signo en el hecho de que hayamos llevado a sus descendientes en la nave abarrotada.
42. Y creamos para ellos otras naves semejantes en las que se embarcan.
43. Si quisiéramos, los anegarÃamos. Nadie podrÃa ayudarles y no se salvarÃan,
44. a menos que mediara una misericordia venida de Nosotros y para disfrute por algún tiempo.
45. Y cuando se les dice: «¡Temed el castigo en esta vida y en la otra! Quizás, asÃ, se os tenga piedad»...
46. No viene a ellos ninguno de los signos de su Señor que no se aparten de él.
47. Y cuando se les dice: «¡Dad limosna de lo que Dios os ha proveÃdo!» dicen los infieles a los creyentes: «¿Vamos a dar de comer a quien Dios, si Él quisiera, podrÃa dar de comer? Estáis evidentemente extraviados».