El Corán
El Corán 283. Y si estáis de viaje y no encontráis escribano, que se deposite una fianza. Si uno confÃa un depósito a otro, debe el depositario restituir el depósito en el temor de Dios, su Señor. Y no rehuséis deponer como testigos. Quien rehúsa tiene un corazón pecador. Dios sabe bien lo que hacéis.
284. De Dios es lo que está en los cielos y en la tierra. Lo mismo si manifestáis lo que tenéis en vosotros que si lo ocultáis, Dios os pedirá cuenta de ello. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Dios es omnipotente.
285. El Enviado cree en cuanto le ha sido revelado por su Señor, y lo mismo los creyentes. Todos ellos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus Escrituras y en Sus enviados. No hacemos distinción entre ninguno de Sus enviados. Han dicho: «OÃmos y obedecemos. ¡Tu perdón, Señor! ¡Eres Tú el fin de todo!»
286. Dios no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades. Lo que uno haya hecho redundará en su propio bien o en su propio mal. ¡Señor! ¡No castigues nuestros olvidos o nuestras faltas! ¡Señor! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron! ¡Señor! ¡No nos impongas más allá de nuestras fuerzas! ¡Y absuélvenos, perdónanos, apiádate de nosotros! ¡Tú eres nuestro Protector! ¡AuxÃlianos contra el pueblo infiel!