El Corán
El Corán 7. Lo que Dios ha concedido a Su Enviado, de la población de las ciudades, pertenece a Dios, al Enviado, a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero. Para que no vaya de nuevo a parar a los que de vosotros ya son ricos. Pero, si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohÃbe algo, absteneos. Y ¡temed a Dios! Dios castiga severamente.
8. A los emigrados necesitados, que fueron expulsados de sus hogares y despojados de sus bienes cuando buscaban favor de Dios y satisfacerle, auxiliar a Dios y a Su Enviado. Ésos son los veraces.
9. Los ya establecidos en la Casa y en la fe desde antes de su llegada, aman a los que han emigrado a ellos, no codician lo que se les ha dado y les prefieren a sà mismos, aun si están en la penuria. Los que se guarden de su propia codicia, ésos son quienes prosperarán.
10. Quienes vinieron después de ellos, dicen: «¡Señor! ¡Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe! ¡Haz que no abriguen nuestros corazones rencor a los que creen! ¡Señor! Tú eres manso, misericordioso».
11. ¿No has visto a los hipócritas, que dicen a sus hermanos infieles de los de la gente de la Escritura: «Si os expulsan, nos iremos, ciertamente, con vosotros, y nunca obedeceremos a nadie que nos mande algo contra vosotros. Y si os atacan, ciertamente, os auxiliaremos»? Dios es testigo de que mienten.