Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Estaba acostado hacía ya un cuarto de hora y, contra mi costumbre, todavía no me había dormido. A la idea de mi epístola dedicatoria habían sucedido las reflexiones más tristes; la luz, que se estaba apagando, no daba más que un reflejo inconstante y lúgubre desde el fondo del pabilo, y mi cuarto parecía una tumba. Una ráfaga de aire abrió de pronto la ventana y apagó la vela y cerró la puerta bruscamente. El tinte sombrío de mis pensamientos aumentó con la oscuridad.
Todos mis placeres pasados, todas mis penas presentes vinieron a precipitarse a la vez sobre mi corazón, y le colmaron de tristes recuerdos y de amargura.
Por más que haga esfuerzos continuos para olvidar mis pesares y arrojarlos fuera de mi pensamiento, me ocurre, a veces, cuando me coge desprevenido, que vuelven todos a la vez a mi memoria como si les abrieran una esclusa. No me queda otro partido que tomar en estas ocasiones que abandonarme al torrente que me arrastra, y mis ideas llegan a ser entonces tan negras, los objetos todos me parecen tan lúgubres, que acabo de ordinario por reírme de mi locura; de suerte que el remedio se encuentra en la violencia misma del mal.
