Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Sea lo que quiera de mi disertación, es bien seguro que no vi nada mejor que decir, sobre el borde del tejado en que me encontraba, que las palabras antedichas. No habÃa acabado de pronunciarlas cuando mi alma se trasladó toda entera al tÃmpano de mis oÃdos para no dejar perder el más mÃnimo matiz de los sonidos que esperaba oÃr. La bella levantó la cabeza para mirarme; sus largos cabellos se soltaron como un velo y sirvieron de fondo a su rostro encantador, que reflejaba la luz misteriosa de las estrellas. Ya su boca se habÃa entreabierto, sus dulces palabras llegaban a sus labios... Pero ¡cielo santo! ¡Cuál fue mi sorpresa y mi terror!... Un ruido siniestro llegó hasta mis oÃdos: «¿Qué hace usted ahÃ, señora, a estas horas? ¡QuÃtese usted del balcón!», dijo una voz varonil y sonora desde dentro de la habitación. Me quedé petrificado.