Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion No creo en absoluto en los presentimientos, pero creo en una Providencia divina que conduce a los hombres por medios desconocidos. Cada instante de nuestra existencia es una creación nueva, un acto de la omnipotente voluntad. El orden inconstante que produce las formas siempre nuevas y los fenómenos inexplicables de las nubes está determinado para cada instante, hasta en la más mÃnima gota de agua que las compone; los sucesos de nuestra vida no podrÃan tener otra causa, y atribuirlos al azar serÃa el colmo de la insensatez. Hasta puedo asegurar que me ha sucedido alguna vez entrever los hilos imperceptibles mediante los cuales la Providencia hace obrar a los más grandes hombres como si fueran muñecos, cuando ellos se imaginan conducir al mundo; un pequeño movimiento de orgullo que se les infiltra en el corazón basta para hacer perecer ejércitos enteros y para revolver de arriba abajo a una nación entera. Sea como quiera, creÃa yo tan firmemente en la realidad de la invitación que habÃa recibido de la estrella polar, que mi resolución de ir hacia el Norte fue tomada en el mismo instante, y aunque no tuviera en esas regiones lejanas ningún punto de preferencia ni ningún objetivo determinado, cuando partà de TurÃn al dÃa siguiente salà por la puerta Palacio, que está al norte de la ciudad, persuadido de que la estrella polar no me abandonarÃa.