Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Mientras la contemplaba, en un éxtasis delicioso, vi brillar la estrella polar entre las trenzas de su negra cabellera, que levantaba el viento del Norte, y en el mismo instante llegaron a mis oÃdos palabras de consuelo. ¿Qué digo palabras? Era la expresión misteriosa del pensamiento celeste, que revelaba el porvenir a mi inteligencia, mientras mis sentidos estaban encadenados por el sueño; era una comunicación profética del astro favorable al que yo acababa de invocar, y de la cual voy a tratar de expresar el sentido en un lenguaje humano.
«Tu confianza en mà no será defraudada —decÃa una voz que parecÃa resonar como el sonido de las arpas eolianas—. ¡Mira! He aquà el campo que he reservado para ti; he aquà el bien al cual aspiran en vano los hombres que piensan que la felicidad es un cálculo y que piden a la Tierra lo que no se puede obtener más que del Cielo.» Al decir esto, el meteoro volvió a las profundidades de los cielos, la divinidad aérea se perdió entre las brumas del horizonte; pero al alejarse me miró de modo que llenó mi corazón de confiada esperanza.
En seguida, ardiendo en deseos de seguirla, piqué espuelas con todas mis fuerzas, y como se me habÃa olvidado ponerme espuelas, di con el talón derecho contra el ángulo de una teja, con tanta violencia, que el dolor me despertó sobresaltado.