Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion En el primer instante de mi aturdimiento, no reflexionando en la situación en que me encontraba, creí que mi caballo había tirado un par de coces y que me habla hecho dar un porrazo contra un árbol. Dios sabe cuántas ideas funestas se presentaron en mi espíritu durante el corto espacio de tiempo que tardé en volver la cabeza para mirar dentro de mi cuarto. Vi entonces, como sucede con frecuencia en las cosas que parecen más extraordinarias, que la causa de mi sorpresa era muy natural. La misma ráfaga de viento que al principio de mi viaje había abierto la ventana y cerrado la puerta de paso, y una parte de la cual se había deslizado entre las cortinas de mi cama, volvía a entrar en mi cuarto con estrépito. Abrió bruscamente la puerta y salió por la ventana, empujando la vidriera contra mi hombro; lo cual me causó la sorpresa de que acabo de hablar.
Se recordará que fue por la invitación que me había hecho aquella ráfaga de viento por lo que yo me había levantado de la cama. La sacudida que acababa de recibir era de todo punto evidente una invitación a volverme a meter en la cama, y me creí obligado a cumplirla.