Historia de Egipto
Historia de Egipto 267. AquÃ, una vez más, Manetón no llega a darse cuenta de la improbabilidad de su mentiroso cuento. Incluso si los leprosos y su horda hubieran estado irritados con anterioridad contra el rey y contra los demás que los habÃan tratado asà obedeciendo la predicción del vidente, ciertamente una vez que hubieron abandonado las canteras y recibido de él una ciudad y una tierra, se habrÃan sentido mejor dispuestos hacia él.
268. Si lo odiaban todavÃa, habrÃan conspirado personalmente contra él, en lugar de declarar la guerra a todo el pueblo; porque, obviamente, una muchedumbre tan grande tenÃa que tener parientes en Egipto.
269. No obstante, una vez que tomaron la decisión de hacer la guerra a los egipcios, nunca se habrÃan aventurado a dirigir su combate contra sus dioses, ni habrÃan promulgado leyes completamente opuestas al código ancestral bajo el que habÃan crecido.
270. Debemos, por tanto, dar las gracias a Manetón por señalar que los autores de semejante desafuero no fueron los recién llegados de Jerusalén, sino el conjunto de personas que eran egipcios, y que fueron, especialmente, sus sacerdotes los que crearon aquella estructura y ligaron a la muchedumbre mediante un juramento.