Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me desperté al ruido de los soldados que señalaban toldos acá y acullá.

La curiosidad me puso de pie en un abrir y cerrar de ojos.

Los franciscanos y los oficiales hicieron lo mismo.

Ya no se pensó en dormir, sino en las novedades que, sin duda, ocurrirían.

El toldo más próximo estaría distante de nosotros unos mil metros.

Divisábamos algo colorado.

Los soldados, con ese ojo de águila que tienen tan bueno como el mejor anteojo, decían si eran indios o chinas, los contaban y se reían a carcajadas.

Estaban en sus coloquios cuando uno de ellos dijo:

—De aquel toldo salen tres chinas enancadas… y vienen para acá.

En efecto, no tardamos en verlas llegar, deteniéndose a cien metros de nuestro volante campamento.

Mandé que el lenguaraz les hablara; díjoles que era yo, el coronel Mansilla, que iba de paces, que se acercaran.

Las chinas castigaron el flaco mancarrón que montaban enhorquetadas como hombres, medio acurrucadas, y vinieron hacia mí.

Me acerqué a ellas. ¡Las tres eran jóvenes, dos bien parecidas, una así así.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker