Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles O, en los términos de Mora, supongamos que esa interrogación sea una razón.
Pues bien, convertir una razón en dos, en cuatro o más razones, quiere decir, dar vuelta la frase por activa y por pasiva, poner lo de atrás adelante, lo del medio al principio, o al fin; en dos palabras, dar vuelta la frase de todos lados.
El mérito del interlocutor en parlamento, su habilidad, su talento, consiste en el mayor número de veces que da vuelta cada una de sus frases o razones; ya sea valiéndose de los mismos vocablos o de otros; sin alterar el sentido claro y preciso de aquellas.
De modo que los oradores de la pampa son tan fuertes en retórica, como el maestro de gramática de Moliére, que instado por el Bourgeois gentil-homme, le escribió a una dama este billete: «Madame, vos bells yeux, me font mourir d’amour». Y no quedando satisfecho el interesado: «Vos bells yeux, madame, me font mourir d’amour». Y no gustándole esto: «D’amour, madame, vos bells yeux me font mouri». Y no queriendo lo último: «Me font mourir d’amour vos bells yeux, madame». Con lo cual el Bourgeois se dio por satisfecho.
La gracia consiste en la más perfecta uniformidad en la entonación de las voces. Y, sobre todo, en la mayor prolongación de la última sílaba de la palabra final.