Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Yo creo en Dios, por ejemplo, cosa en la que sin duda cree el respetable público —aunque hay un refrán maldito que dice: FÃate de Dios y no corras.
Yo creo en la justicia y que las almas nobles deben hacérsela aun a aquellos mismos que se la niegan a ellos; sin embargo, todos los dÃas veo gente desesperada por la calle, quejándose de que no hay justicia en la tierra.
Y hasta ahora les he oÃdo decir a los que tienen y ganan pleitos: ¡Qué bien anda la justicia!
¡Los mismos abogados no hacen otra cosa que gritar contra la justicia!
Dos alegatos distintos de bien probado sobre lo mismo, ¿qué implican?
Yo creo en la caridad, y mientras tanto; todo el dÃa oigo hablar mal del prójimo, y veo gente conducida al cementerio que no tiene tras de qué caerse muerta.
Yo creo en la religión; creo que el patriotismo, el honor, la probidad, el amor del prójimo, son cuestiones de religión.
Mientras tanto, el otro dÃa he leÃdo en un libro italiano —estos italianos pierden la cabeza cuando se ocupan de religión— que todas las religiones quieren hacerse ricas.