Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Dedicatoria. Aspiraciones de un tourist. Los gustos con el tiempo. Por qué se pelea un padre con un hijo. Quiénes son los ranqueles. Un tratado internacional con los indios. TeorÃa de los extremos. Donde están las fronteras de Córdoba y campos entre los rÃos Cuarto y Quinto. De donde parte el camino del Cuero.
No sé dónde te hallas[1], ni dónde te encontrará esta carta y las que le seguirán, si Dios me da vida salud.
Hace bastante tiempo que ignoro tu paradero, que nada sé de ti; y solo porque el corazón me dice que vives, creo que continúas tu peregrinación por este mundo, y no pierdo la esperanza de comer contigo, a la sombra de un viejo y carcomido algarrobo, o entre las pajas al borde de una laguna, o en la costa de un arroyo, un churrasco de guanaco, de gama, o de yegua, o de gato montés, o una picana de avestruz, boleado por mÃ, que siempre me a parecido la más sabrosa.
A propósito de avestruz, después de haber recorrido la Europa y la América, de haber vivido como un marqués en ParÃs y como un guaranà en el Paraguay; de haber comido mazamorra en el RÃo de la Plata, charquicán en Chile, ostras en Nueva York, macarroni en Nápoles, trufas en el Périgord, chipá en la Asunción, recuerdo que una de las grandes aspiraciones de tu vida era comer una tortilla de huevos de aquella ave pampeana en Nagüel Mapo, que quiere decir «Lugar del Tigre».