Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Convenido; la libertad es eso, mi derecho corriendo en lÃnea paralela con el vuestro; una abstracción susceptible de asumir una fórmula gráfica.
—A mi derecho: ____
—A vuestro derecho: ____
Luego un derecho que se sobrepone a otro no es derecho, es abuso o tiranÃa.
Yo tengo el derecho de hablar, vos también. Si os impongo silencio y no callo, os oprimo. Yo tengo el derecho de trabajar para mÃ, vos también. Si os hago mi esclavo, os tiranizo.
Estamos acordes.
Pues bien. Insisto en ello. Yo tengo el derecho de ser feliz. Lo reconozco, me contestáis; no me opongo a ello, no tengo cómo oponerme; lo intentarÃa en vano.
Es mentira, puesto que mi felicidad consiste en que me devolváis el amor de la mujer que me habéis robado.
No depende de mÃ. En todo caso dependerá de ella.
Pero es que si ella volviese a mÃ, no volverÃa como antes era; para que lo fuera, hubiera debido permanecer inmaculada y la habéis corrompido.
Suponiendo que yo pueda ser responsable de vuestra felicidad, os prevengo que hacéis un sofisma cuando la comparáis con el derecho.
No os entiendo.