Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Por él supe lo que contenÃa la causa de Gómez, que álvarez, a pesar de su notoria inhabilidad, algo habÃa descubierto, que arrojaba sospechas de que Gómez era el verdadero autor del crimen.
Nombrado el consejo y prevenido yo por Mariño, procuré con el mayor empeño hacer atmósfera en pro de mi protegido, viendo a los vocales, conversándoles del suceso y diciéndoles qué clase de hombre era el acusado, sus servicios, su valor heroico y el amor que por esas razones le tenÃa.
Reunióse el consejo el dÃa y hora indicado, y Gómez fue llevado ante él, con todas las formalidades y aparato militar, que son imponentes.
La opinión del batallón se habÃa hecho mientras tanto unánime contra Gómez. Sólo habÃa disputas sobre su suerte. Los unos creÃan que serÃa fusilado; los otros que no, que serÃa recargado, porque el General en Jefe, en presencia de sus méritos y servicios, que yo harÃa constar, le conmutarÃa la pena, dado el caso que el consejo le sentenciara a muerte.
Yo era el único que no tenÃa opinión fija.
ParecÃame a veces que Gómez era el asesino, otras dudaba, y lo único que sabÃa positivamente era que no omitirÃa esfuerzo por salvarle la vida.