Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles —Me voy sin MacÃas, y usted sabe que es un compromiso para mÃ.
—¡MacÃas! ¡MacÃas! ¿Y para qué quiere ese dotor, hermano? —exclamó.
—Ya se lo he dicho a usted; MacÃas no es un cautivo. Usted está obligado por el tratado a dejarlo en libertad, él quiere irse y usted no lo deja salir.
Se quedó pensativo…
Yo le observaba de reojo.
Llamó…
Vino un indio.
—Ayala —le dijo, y el indio salió.
Permanecimos en silencio.
Vino Ayala.
Mariano Rosas le habló asÃ. Repito sus palabras casi textualmente:
—Coronel, mi hermano quiere sacarlo al dotor, yo pensaba dejarlo dos años más para que pagase lo que ha hecho contra ustedes, que son hombres buenos y fieles.
Ayala no contestó, sus ojos se encontraron con los mÃos.