Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles El campo recorrido es muy solo. No tiene bichos o aves, como le llaman los paisanos a los venados, peludos, mulitas, guanacos, etc.
El Zorro Colgado no estaba, por supuesto.
Aquel punto es un grupito de árboles, chañares viejos, más altos que corpulentos. Tiene una aguadita que se seca cuando el año no es lluvioso.
Allà paramos un rato, lo bastante para que las bestias de carga que se habÃan quedado atrás llegaran, y después de haber bebido bien seguimos caminando en el mismo rumbo, hasta llegar a Pollo-helo, que quiere decir, en lengua ranquelina, Laguna del Pollo, y cuya pronunciación debe hacerse nasal o gangosamente, verbigracia, como si la palabra estuviese escrita asà y debieran sonar todas las letras: Pollonguelo.
Aquà variamos de rumbo un poco buscando el Sur recto, y asà seguimos como legua y media por un campo muy guadaloso y pesado, en el que caÃmos y levantamos varias veces, lo mismo que las mulas de carga, hasta llegar a Us-helo, donde hay otro grupo de árboles, una aguada semejante a la anterior y una lagunita de agua salobre, pero potable no habiendo seca.
Las cabalgaduras se habÃan aplastado algo con la legua y media de guadal.
Aplastarse es un término del paÃs, que vale más que fatigarse y menos que cansarse, cuando se quiere expresar el estado de un caballo.