El libro rojo de Mao
El libro rojo de Mao Bando a la población. Hay que anunciar con anticipación las reuniones; esto es como colocar un bando a la población, para que todo el mundo sepa qué se va a discutir y qué problemas hay que resolver y pueda prepararse con tiempo. En algunos lugares se convocan reuniones de cuadros sin tener listos de antemano los informes ni los proyectos de resolución, y se los improvisa, mal que bien, cuando ya han llegado los participantes; esto recuerda el dicho: Han llegado las tropas y los caballos, pero no está lista la comida ni el forraje. Eso no es bueno. No hay que apresurarse a convocar una reunión si no se ha preparado bien.
Ibíd.
Menos pero mejores tropas, y una administración más simple. Charlas, discursos, artículos y resoluciones, todo debe ser claro y conciso. Del mismo modo, las reuniones no deben ser demasiado largas.
Ibíd.
Prestar atención a unirse en el trabajo con los camaradas cuyas opiniones difieren de las propias. Hay que tener presente este principio tanto en los organismos locales como en el ejército. Esto también se aplica a nuestras relaciones con las personas no pertenecientes al Partido. Hemos venido desde todos los rincones del país y debemos saber unirnos en el trabajo no sólo con los camaradas que comparten nuestras opiniones, sino también con los que sostienen opiniones diferentes.