El libro rojo de Mao
El libro rojo de Mao Nuestra política hacia los prisioneros capturados a las tropas japonesas, títeres o anticomunistas es ponerlos en libertad a todos, excepto a los que hayan incurrido en el odio profundo de las masas, que no merezcan otra cosa que la pena capital y cuya sentencia haya sido ratificada por las autoridades superiores. Debemos ganar para el servicio de nuestras fuerzas a gran número de los que han sido obligados a incorporarse a las fuerzas reaccionarias y que en mayor o menor grado se sienten inclinados hacia la revolución, y al resto de los prisioneros, dejarlos en libertad. Si vuelven a caer prisioneros, les daremos otra vez la libertad. No debemos insultarlos, ni despojarlos de sus efectos personales ni arrancarles confesiones, sino tratarlos sincera y afablemente. Ésta es nuestra política con respecto a todos ellos, no importa cuán reaccionarios sean. Éste es un medio muy eficaz para aislar al campo reaccionario.
Sobre la política
(25 de diciembre de 1940),
Obras Escogidas, t. II.
Las armas son un factor importante en la guerra, pero no el decisivo. El factor decisivo es el hombre, y no las cosas. Determinan la correlación de fuerzas no sólo el poderío militar y económico, sino también los recursos humanos y la moral. El poderío militar y económico es manejado por el hombre.
Sobre la guerra prolongada