El libro rojo de Mao
El libro rojo de Mao Todos aquéllos que se encarguen de un trabajo práctico deben investigar las condiciones en las bases. Semejante investigación se hace especialmente necesaria para quienes tienen conocimientos teóricos pero no se hallan al corriente de las condiciones reales; de otro modo, no podrán vincular la teorÃa con la práctica. Quien no ha investigado no tiene derecho a hablar. Aunque esta afirmación mÃa ha sido ridiculizada como empirismo estrecho, hasta la fecha no me arrepiento de haberla hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber investigado nadie puede pretender el derecho a hablar. Hay muchos que, apenas descienden de su carroza, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones, criticando esto y censurando aquello; pero, de hecho, todos ellos fracasan sin excepción, porque sus comentarios o crÃticas, que no están fundamentados en una investigación minuciosa, no son más que cháchara. Incalculables son los daños que han causado a nuestro Partido semejantes enviados imperiales, a los que encontramos aquà y allá, casi en todas partes. Con razón dice Stalin[28] que la teorÃa deja de tener objeto cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria. Y con razón agrega que la práctica es ciega si la teorÃa revolucionaria no alumbra su camino. Sólo se puede acusar de empirismo estrecho a los prácticos, que andan a tientas y carecen de perspectiva y previsión.
