Del arte de la guerra
Del arte de la guerra »Añádase a esto que las cinco filas de picas que están delante, una vez empeñada la lucha cuerpo a cuerpo, se retiran por los intervalos de los batallones a retaguardia, para dejar espacio a las maniobras de los escudados, y de estas picas puede servirse el general para lo que crea oportuno, pues mezcladas con la demás infantería en el tumulto de la lucha, serían ineficaces. Resulta, pues, que los espacios dispuestos en las tres líneas de batalla son suficientes para contener al remanente de los soldados de las dos primeras. En último caso, si no fueran bastantes los flancos del ejército, no los forman muros, sino hombres, y a ambos lados pueden extenderse y ocupar el terreno necesario para todos los combatientes.
LUIS —Las filas de picas extraordinarias que ponéis en los flancos del ejército, ¿deben permanecer en su puesto cuando los batallones de la primera línea se retiran a la segunda, formando como dos cuernos al frente del ejército, o se retiran al mismo tiempo que los batallones? En este caso, no teniendo detrás filas espaciadas que las reciban, ¿qué deben hacer?