Del arte de la guerra
Del arte de la guerra »Junto a los jefes de brigada y de batallón pondría flautas y tamboriles, para que tocasen, no como tocan ahora, sino como se acostumbra tocarlos en los festines. El general ordenaría con los toques de trompeta cuándo se debía hacer alto, avanzar o retirarse, cuándo habían de disparar la artillería o moverse los vélites extraordinarios, y, en fin, todas las maniobras que cabe mandar por medio de toques, y los tamboriles los repetirían en seguida. Como este ejercicio es muy importante, conviene practicarlo mucho. La caballería ha de llevar también trompetas, pero menos fuertes y de diferente sonido que las del general.
»Esto es cuanto se me ocurre respecto al orden de batalla y a los diversos ejercicios de las tropas.
LUIS —Os ruego me expliquéis, si no os molesta, por qué razón hacéis atacar furiosamente y con grandes gritos a los vélites extraordinarios y a la caballería ligera, y el resto del ejército debe acometer silenciosamente, pues no comprendo el motivo de la diferencia.