Del arte de la guerra
Del arte de la guerra Los sitios fuertes lo son, o por la naturaleza o por el arte. — Cómo deben hacerse las murallas y los fosos. — Dónde deben ponerse las casamatas y la artillerÃa. — Las fortalezas han de tener los bastiones distantes entre sÃ. — Las edificadas sobre montañas escarpadas son poco fuertes. — La condesa Catalina Sforza y el castillo de Forlì. — Bastiones, revellines, rastrillos, almenas, ballesteras, troneras. — Rastrillos alemanes y franceses en forma de reja. — En las ruedas de las cureñas de la artillerÃa, los rayos oblicuos son mejores que rectos. — Vigas puestas en equilibrio sobre postes a la cabeza de los puentes levadizos, al uso de Francia. — Las plazas fuertes deben tener al menos una milla de terreno despejado a su alrededor. — Municiones de boca y de guerra. — Orden que deben observar los ciudadanos en la defensa de una plaza fuerte. — Armas y máquinas de defensa y ofensa empleadas en la Antigüedad. — La artillerÃa suple ahora a todas ellas. — Modos de evitar la rendición por hambre y de defenderse de los asaltos. — Astucias y engaños de los asaltantes. — Ejemplos antiguos. — Vigilancia de las guardias. — Utilidad de los perros en ellas. — Diversos modos de comunicarse los sitiados con sus amigos y partidarios de fuera. — Manera de reparar las brechas abiertas por la artillerÃa enemiga. — Minas y contraminas. — Vigilancia que debe haber en las horas de descanso. — Desventaja de los sitiados por la necesidad de dividir sus fuerzas. — Cómo se remedia. — La constancia de los sitiados desespera al enemigo. — Reglas generales y máximas acerca del arte de la guerra. — Por qué el autor no se ocupa de la guerra naval y apenas habla de las tropas de caballerÃa. — Cómo se consigue abundancia de buenos caballos en un paÃs. — Dotes de un buen general. — Debe tener, sobre todo, inventiva. — Dificultades de la antigua milicia. — Unos capitanes famosos encontraron el ejército hecho, y otros necesitaron hacérselo. — En Italia es preciso, ante todo, saberlo organizar. — Sólo pueden realizarlo los prÃncipes poderosos con súbditos propios. — Con mercenarios extranjeros es imposible reformar la milicia al estilo antiguo. — Los soldados suizos y españoles son desde hace largo tiempo mejores que los italianos, pero no llegan a la perfección de los antiguos. — Los ejércitos italianos son malos por culpa de los prÃncipes. — Defectos de los prÃncipes italianos de los siglos XV y XVI. — Algo más sobre la milicia nacional. — El prÃncipe que primero la establezca será el soberano de Italia. — Termina el autor exhortando a la juventud para que haga revivir la antigua milicia.
