Del arte de la guerra
Del arte de la guerra Elogio de Cosme Rucellai. — Sus célebres jardines. — Los antiguos, y especialmente los romanos, son dignos de imitación más en las cosas rudas que en las delicadas. — Los soldados de oficio y las compañÃas de aventureros son indignos y peligrosos para la libertad de los Estados. — Ejemplo de Francisco Sforza y de su padre. — En las repúblicas y en los reinos bien organizados, no se permite el ejercicio de las armas como única profesión. — Asà sucedió en Roma antes de los Gracos; después, la milicia se convirtió en oficio e instrumento de tiranÃa. — Los ejércitos permanentes, no sólo son perjudiciales a las repúblicas, sino también a los reinos. — Los ejércitos pretorianos fueron la ruina del Imperio romano. — Inconvenientes de tener hombres de armas en tiempo de paz. — Desaprobación de tomar a sueldo capitanes extranjeros. — Elección de los soldados: deben ser hombres de la propia nacionalidad. — Defectos de los voluntarios extranjeros. — Los soldados de infanterÃa deben elegirse entre los campesinos y los de caballerÃa, entre los habitantes de las ciudades. — A qué edad deben entrar al servicio. — Defensa de las milicias nacionales. — Los venecianos y el rey de Francia toman a sueldo tropas extranjeras, y de aquà su debilidad. — Pueden ser buenos soldados hombres de todos los oficios y condiciones. — Deben ser ágiles, fuertes y acostumbrados a las fatigas. — Procedimiento de los cónsules romanos para elegir las tropas que formaban las legiones. — Es preferible la milicia numerosa a la escasa. — Qué debe hacerse para que no ocasione confusión y desorden en el paÃs. — Elección de hombres para la caballerÃa.
