Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Me parece no fuera de propósito ni ajeno a lo dicho antes investigar si en un pueblo corrompido puede mantenerse un gobierno libre preexistente o, de no existir, fundarlo. Ante todo, diré que es muy difícil realizar cualquiera de ambas cosas; y aunque sea casi imposible dictar reglas por ser indispensable proceder según los grados de corrupción, sin embargo, conviniendo razonar de todo, no quiero dejar esta cuestión sin examen.
Supongo un pueblo corruptísimo, donde las dificultades sean tales, que no baste ley ni reglamento alguno para refrenar la universal corrupción; pues así como las buenas costumbres se mantienen con buenas leyes, estas, para ser observadas, necesitan buenas costumbres. Además, la constitución y las leyes hechas al organizar una república y cuando los hombres son buenos carecen de eficacia en tiempos de corrupción. Las leyes cambian con arreglo a las circunstancias y los sucesos; pero no varía, o rara vez sucede que varíe, la constitución, lo que ocasiona que las leyes nuevas sean ineficaces por no ajustarse a la constitución primitiva o contrariarla[94].