Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio David fue, sin duda, hombre eminente por su pericia en las armas, sus conocimientos y su claro juicio. Con gran valor venció a sus vecinos, dejando un reino pacífico a su hijo Salomón, quien, con las artes de la paz y no de la guerra, pudo conservarlo gozando tranquilamente los frutos de las victorias de su padre; pero no lo dejó en iguales condiciones a su hijo Roboam, quien, por carecer del valor del abuelo y de la fortuna del padre, apenas mantuvo en su poder la sexta parte del reino.
Bayaceto, sultán de los turcos, más pacífico que belicoso, gozó también el fruto de las empresas de su padre Mehmet, quien, como David, venció a sus vecinos, dejando un reino seguro y fácil de conservar con las artes de la paz; pero ya habría sido destruido si Solimán, hijo de Bayaceto, que reina actualmente, se pareciera al padre y no al abuelo: no sucede así, y promete, al contrario, superar la gloria de Mehmet. Insisto, pues, con estos ejemplos, en que después de un príncipe excelente puede reinar uno débil; pero si a este sucede otro débil, no subsistirá el reino si no lo mantiene su antigua constitución, como sucede en Francia. Llamo príncipes débiles a los incapaces para guerrear.