Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Cuando Vespasiano, estando en Judea, fue proclamado emperador por su ejército, Antonio Primo, que se encontraba al frente de otro ejército en Iliria, declarose partidario suyo, vino a Italia contra Vitelio, que imperaba en Roma, derrotó valerosamente a dos ejércitos de este y ocupó Roma, de manera que Muziano, enviado por Vespasiano, halló conquistado todo y vencidas todas las dificultades por el valor de Antonio. La recompensa obtenida por Antonio fue que Muziano le privara del mando del ejército, y poco a poco le redujera a no tener ninguna autoridad en Roma. Fue Antonio a ver a Vespasiano, que aún estaba en Asia. Recibiole este muy mal, y al poco tiempo, despojado de todo cargo, casi desesperado, murió. De tales ejemplos, está llena la historia.
En nuestra época, cuantos aun viven saben el genio y valor con que Gonzalo Fernández de Córdoba, guerreando en Nápoles contra los franceses por Fernando, rey de Aragón, venció a sus enemigos y conquistó aquel reino; y cómo el premio de su victoria fue que Fernando partiese de Aragón, viniera a Nápoles, le quitara primero el mando del ejército, después las fortalezas, y por último, lo llevara consigo a España, donde poco tiempo después murió desdeñado.
Tan naturales son estas suspicacias en los príncipes, que no pueden evitarlas ni tampoco ser agradecidos a los que, vencedores bajo su bandera, hacen para ellos grandes conquistas.