Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Por otra parte, la desconfianza impedÃales ver cuánto más fácil era que el rey les devolviera a Pisa estando dentro de ella. De no hacerlo, descubrirÃa sus intentos; mientras que, sin tenerla, solo cabÃa la promesa, necesitando conquistar a Pisa para cumplirla. Asà pues, les hubiera sido más útil consentir que Beaumont entrara en dicha ciudad apoderándose de ella bajo cualquier condición, según demostró la experiencia en 1502, cuando, sublevada Arezzo, acudió en auxilio de los florentinos, enviado por el rey de Francia, monseñor Imbaut con tropas francesas, y al poco tiempo de llegar junto a Arezzo comenzó a negociar con los de esta plaza, quienes, a semejanza de los pisanos, ofrecÃan entregársela con determinadas condiciones. Rechazaron estas en Florencia, pero monseñor Imbaut, pareciéndole que los florentinos no comprendÃan bien sus intereses, gestionó personalmente con los aretinos, prescindiendo de los comisarios de Florencia, e hizo con ellos un convenio, entrando seguidamente con sus tropas en Arezzo y dando asà a entender a los florentinos cuán necios eran y cuán poco entendÃan de las cosas de este mundo; pues si querÃan Arezzo, les bastaba con pedirlo al rey, y este podrÃa dárselo mucho mejor teniendo sus tropas dentro que fuera de dicha plaza. No cesaron en Florencia de censurar y zaherir al citado Imbaut, hasta que los hechos les probaron que si Beaumont hiciera en Pisa lo que Imbaut en Arezzo, la hubiesen recuperado, como recuperaron Arezzo.