Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Véase pues, por lo antedicho, cuánta es la diferencia entre un ejército satisfecho que combate por su gloria, y otro malcontento que pelea por la ambición ajena; porque los ejércitos romanos, mandados por los cónsules, casi siempre fueron victoriosos, y por los decenviros siempre vencidos. Este ejemplo es uno de los que demuestran la inutilidad de los soldados mercenarios, los cuales combaten únicamente por el dinero que reciben, motivo insuficiente para hacerles fieles y adictos hasta el punto de dar la vida por la causa que defienden; y si los ejércitos no consideran como propia dicha causa, carecen del valor necesario para resistir a un enemigo algo esforzado. El amor a los intereses y a la honra de la patria solo lo tienen los súbditos, y cuando se quiere conservar un Estado, sea república o reino, preciso es armar a los ciudadanos o súbditos, como han hecho cuantos con sus ejércitos engrandecieron la patria. Tan valerosos eran los ejércitos romanos en la época de los decenviros como antes; pero la falta de afecto a sus jefes les impedía conseguir los mismos resultados. Abolido el decenvirato, apenas comenzaron a combatir como hombres libres, renació en ellos el antiguo ánimo y sus campañas volvieron a tener el mismo feliz éxito a que anteriormente estaban acostumbrados.