Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Hecho el acuerdo y restablecidas las antiguas instituciones en Roma, citó Virginio a Apio ante el pueblo para defender su causa. Presentose este acompañado de muchos nobles. Pidió Virginio que lo prendieran, y Apio demandó a gritos la apelación al pueblo. Sostenía Virginio que no era digno de aquella apelación quien la había abolido, ni de tener por defensor a aquel pueblo que había maltratado. Apio replicaba que no debía violar el pueblo aquel derecho de apelación, cuyo restablecimiento con tanto empeño había reclamado. A pesar de ello fue preso, y antes de ser juzgado se suicidó.
Aunque la malvada vida de Apio merecía el mayor castigo, fue, sin embargo, injusto violar en su perjuicio las leyes, y mucho más la que se acababa de restablecer; pues creo que lo de peor ejemplo en una república es hacer una ley y no cumplirla, sobre todo si la inobservancia es por parte de quien la ha hecho.
