Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Pero los que le habían oído hablar antes de formar parte de la Señoría y lo veían en ella sin cumplir sus amenazas, atribuíanlo, no al más exacto conocimiento de los hechos, sino a haberse dejado corromper por los poderosos. Ocurriendo este cambio de opinión muchas veces y en muchos hombres, dio origen al proverbio: «Esos tienen un ánimo en la plaza y otro en el palacio».
Todos estos ejemplos demuestran que cuando el pueblo se equivoca juzgando en conjunto, se le puede abrir los ojos buscando el modo de que descienda a los detalles, tal como hicieron Pacuvio en Padua y el Senado en Roma.
Puede discutirse también, en mi opinión, que ningún hombre prudente debe rehuir el juicio popular en las cosas particulares, como la distribución de empleos y dignidades. Es lo único en que no se engaña, o se engaña mucho menos, que un corto número de personas encargadas de hacer tales distribuciones.
No creo superfluo mostrar en el capítulo siguiente la astucia de que se valía el Senado romano para que las elecciones populares resultaran según su deseo.