Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio El Estado que no asocie al pueblo a sus gloriosas empresas puede tratarlo como quiera, según ya se ha dicho; pero el que pretenda hacer lo que hizo Roma no debe establecer distinción entre sus ciudadanos. Esto sentado respecto al nacimiento, la distinción de la edad no es discutible, ni puede defenderse; porque al dar a un joven cargo que necesite prudencia de viejo, es preciso, si lo ha de elegir el pueblo, que por alguna preclara acción se haga digno de él; y cuando un joven ha dado a conocer su mérito extraordinario con hechos notables, sería perjudicialísimo que el Estado no pudiera aprovechar inmediatamente sus servicios, necesitando esperar a que, con la vejez, pierda el vigor del ánimo y la actividad propias de la juventud; dotes de que su patria puede valerse, como se valió Roma de las de Valerio Corvino, Escipión, Pompeyo y tantos otros que muy jóvenes obtuvieron los honores del triunfo.