Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio No sé si debo figurar yo mismo entre los que se equivocan al elogiar tanto en este libro los tiempos de los antiguos romanos y al censurar los nuestros; y ciertamente si no fuesen tan claras como el sol las virtudes que entonces imperaban y los vicios que ahora reinan, serÃa más parco en mis afirmaciones, temeroso de incurrir en el mismo error que en otros advierto; pero siendo la cosa tan evidente, me atreveré a decir con toda claridad lo que pienso de aquellos y de estos tiempos, para que los jóvenes lectores de mis escritos puedan abominar los actuales y disponerse a imitar los antiguos, si las vicisitudes de la fortuna les da ocasión a ello[146]; porque es deber de hombre honrado enseñar a los demás el bien que por la malignidad de los tiempos y de su suerte no ha podido realizar. Acaso, siendo muchos los capaces de hacerlo, alguno más amado del cielo pueda ejecutarlo.
Y habiendo hablado en el libro precedente de los actos de los romanos relativos a su régimen interior, discurriremos en este de lo que hicieron para ensanchar su dominación[147].