Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Los propósitos de quienes por elección o por ambición hacen la guerra, son conquistar y conservar lo conquistado, procediendo de modo que, en vez de empobrecerse su patria y los países conquistados, aumenten en riqueza. Para ello es necesario que en la conquista y en la conservación de lo conquistado se gaste lo menos posible, teniendo siempre la vista fija en la utilidad pública. Quien quiera hacerlo así, debe imitar lo que practicaban los romanos. Hacían estos la guerra, como dicen los franceses, corta y en grande, saliendo a campaña con numerosos ejércitos. Cuantas luchas tuvieron con los latinos, los samnitas y los etruscos, las terminaron en brevísimo tiempo. Si se estudian sus guerras desde el principio de Roma hasta el sitio de Veyes, veráse que todas las terminaron en seis, en diez o en veinte días; porque su costumbre era ir con el ejército, inmediatamente que se declaraba la guerra, al encuentro del enemigo y dar la batalla. Alcanzada la victoria, pedía el enemigo, para que no fuera su patria arrasada, condiciones de paz, y los romanos le imponían la de cederles terrenos que distribuían entre individuos partidarios suyos, o dedicaban a la fundación de colonias situadas en la frontera enemiga, que venían a ser salvaguardia de la romana, con utilidad de los colonos a quienes se distribuían los campos y de Roma, que, sin gastos, aseguraban sus fronteras.