Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Equivocáronse, pues, los capuanos al creerse más fuertes de lo que eran, como se equivocan a veces los hombres de escasa prudencia que, no sabiendo ni pudiendo defenderse, pretenden defender a otros. Así sucedió a los tarentinos cuando iba el ejército romano al encuentro de los samnitas y enviaron embajadores al cónsul de Roma para decirle que deseaban la paz entre aquellos dos pueblos y que estaban dispuestos a declarar la guerra al que de ellos la quebrantara. El cónsul sonrió al oír la petición, y en presencia de los embajadores hizo tocar a ataque, ordenando el avance de sus tropas contra el enemigo y mostrando a los tarentinos con obras, y no con palabras, la respuesta de que eran dignos.
Habiendo hablado en este capítulo de los partidos desacertados que toman los príncipes por defender a otros, trataré en el siguiente de los que toman para la propia defensa.