Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Pero si los reinos están armados como lo estaba Roma y lo están los suizos, cuanto más de cerca se les ataca es más difÃcil vencerlos, porque pueden reunir más fuerza para resistir una invasión que para invadir ajenas tierras. La autoridad de AnÃbal no me induce a pensar de otro modo; porque sus consejos a AntÃoco fundábanse en la pasión y en la conveniencia personal. Si los romanos hubieran tenido en las Galias las tres derrotas que les hizo sufrir AnÃbal en Italia, sin duda quedaran perdidos, porque les fuera imposible aprovechar los restos de sus ejércitos, como en Italia lo hicieron, ni tuvieran tan fáciles medios de rehacerse, ni en otro paÃs que el suyo hubieran podido resistir al enemigo con las fuerzas que les quedaron. Para invadir una nación enemiga, nunca enviaron más de cincuenta mil hombres, y para defender la suya pusieron en armas contra los galos, después de la primera guerra púnica, un millón ochocientos mil. Tampoco hubieran podido derrotarlos en LombardÃa como lo hicieron en la Toscana, por la dificultad de llevar lejos tanto ejército contra tan gran número de enemigos y combatirles con ventaja. Los cimbrios derrotaron un ejército romano en Alemania; pero cuando llegaron a Italia y los romanos pudieron disponer contra ellos de todas sus fuerzas, los destrozaron.